28/01/12

DESPIDO LIBRE

 

 

 

Se dice que en España, hace cinco o seis años, se creaban tres puestos de trabajo, de cada cuatro de la Unión Europea. La legislación laboral no ha cambiado, luego no es probable que la causa de la tragedia del paro sea, como dice Merkel, la rigidez del sistema legal español.

 

 

 

El despido, procedente o improcedente, siempre es una tragedia para el despedido y, muy a menudo, lo es todavía más para el cónyuge, los hijos y la familia entera. Ahora, incluso, lo es para toda la Sociedad.

 

 

 

La justicia de las leyes, de las resoluciones judiciales y de la política gubernativa, requiere una ponderación de los intereses en juego, y de las consecuencias de los actos concretos. Generalizar, imponer un sistema de despido libre, o de despido con indemnización cuantiosa, insoportable, a veces(blindajes), puede que haya sido asimilado por los norteamericanos, incluso que hayan adaptado su vida a la arbitrariedad, pero no es justo.

 

 

 

La realidad es compleja y hasta prolija o pesada, pero siempre inexcusable. La reforma legal que se anuncia parece una exigencia de la deseada productividad del desgraciado presente de la economía, pero un equivocado o defectuoso planteamiento no solucionará los problemas, profundizará la crisis, y será un golpe de muerte para las esperanzas de progresar.

 

 

 

Es evidente que hay que adaptarse a lo posible, pero en aras de ello no se legitima el desarme de quienes viven y esperan  porque tienen derecho natural a exigir.

 

 

 

La verdadera flexibilidad  es la consideración concreta de cada caso, a través de una mayor y más completa intervención arbitral independiente. Tan absurdos son los convenios sectoriales, como los “eres”, el despido libre y las indemnizaciones generales. El derecho a la Justicia que siempre es individual.

 

 

 

Reformas para mejorar.

 

27/01/12

MERKEL Y EL DEFICIT

 

 

 

 

 

Alemania tiene que poner a Merkel en su sitio, porque, por su propio impulso, conduce a Europa, y a la misma Alemania, al abismo. Merkel tiene muy mal carácter y carece de rigor inteligente, y, por eso, quiere imponer su voluntad, aunque esté equivocada.

 

 

 

En economía, aunque no sea una ciencia, lo primero es el método. Las circunstancias tienen consecuencias. El dogmatismo, un error de partida, conduce al fracaso. Lo que en determinada situación es bueno, en otra es malísimo. El crecimiento del 2,4% del PIB, justifica la rebaja del déficit al 4,4%, pero la recesión hace inalcanzable semejante cota, es decir, si pretendemos justicia para los ciudadanos, españoles o de cualquier nacionalidad, no se pueden exigir sacrificios de imposible digestión.  Quien afirma que la causa del paro juvenil es la rígida legislación laboral, se equivoca gravemente, aunque no le importe porque el lío es de un despreciable país mediterráneo. Pretender la construcción de la Comunidad Europea con lideresas tan erradas es imposible. Merkel sobra porque es una imperialista prusiana, y eso no tiene cura.

 

 

 

Rajoy tiene la oportunidad de obrar con humilde sabiduría, renunciando a glorias que no le corresponden y buscando lo útil y necesario. La obsesión de caer en gracia a Merkel, porque Alemania es más rica y tiene mucho poder, no está bien. Hay que hacer una política realista y tratando de ayudar a quien lo necesita, no intentando sojuzgar al prójimo, al socio, sobre todo porque han sido los financieros ambiciosos de Alemania quienes han especulado con la corta visión que caracteriza a todos los especuladores, que no están nunca a la altura de sus responsabilidades objetivas.

 

 

 

El místico Montoro tiene razón e intenta no sobrepasar la racionalidad económica.

 

26/01/12

UNA SOLA MONEDA

 

 

 

Es momento de poner orden. La existencia de monedas nacionales imposibilita conocer la realidad económica de los estados, y provoca acciones y reacciones contradictorias. Los mercados monetarios, sin un patrón común, desfiguran y desnaturalizan las contabilidades nacionales y la incertidumbre se apodera de las políticas económicas, facilitando movimientos especulativos y contra el interés de los ciudadanos. Siendo esto una realidad evidente, estamos empeñados en que fracasen las más tímidas iniciativas de unificación monetaria, por ejemplo, el Euro

 

 

 

Contar sirve, si la unidad de cuenta es aceptada por todos. Si cada uno impone la suya propia, distinta de cualquier otra, se introduce la necesidad de la mesa de cambios, y resulta imposible entender la verdad de las economías y las previsiones necesarias en cada momento. La mesa de cambios es un traductor ignorante de la realidad, pervertido porque introduce sus intereses particulares especulativos.

 

 

 

Si fracasa el Euro retrocederá la racionalización de la economía mundial y el progreso de los países y sus ciudadanos. Los errores hay que rectificarlos sin renunciar a lo necesario. Conviene entender que los bancos se han dejado seducir por el beneficio de operar en los mercados de la deuda soberana de los Estados, y han aceptado el endeudamiento de éstos por encima de sus capacidades de inversión rentable y devolución puntual, a lo que se ha unido la ambición de los políticos de dominar a los deudores para favorecer impulsos imperialistas. Es el espíritu usurario basado en el calvinista ensalzamiento de la riqueza material, en detrimento de la virtud moral que pagaremos muy caro justos y pecadores.

 

 

 

Cuando se equivocan los fundamentos, hay que recuperarlos para progresar.