13/06/07

FONDOS DE CAPITAL RIESGO

Un comentario periodístico plantea las ventajas de los fondos de capital-riesgo. La causa ha sido la incorporación de D. José María Aznar al consejo de administración de uno de los más conocidos.

El argumento del comentario es que la existencia de tales organizaciones, previene contra los malos administradores de las empresas. Admitiendo que todas las cosas pueden examinarse desde puntos de vista diferentes, a los capitalistas lo que les interesa es, pura y simplemente, dar un “pelotazo”, y lo demás son pamplinas.

Es verdad que personas muy honorables creen que la moral no tiene nada que ver con los negocios, pero también existe quien opina, sin duda con ingenuidad, que la honradez tiene su importancia.

Desde la Edad Media se ha venido elaborando una teoría y una práctica de la empresa como ordenación de los factores de la producción- capital, “tierra” y trabajo –para cubrir o satisfacer las necesidades de los consumidores. La sociedad es la figura jurídica más utilizada para dar vida a la empresa, pero también tiene sus degeneraciones.

Los consejos de administración, sacralizados, blindados y corrompidos muchas veces, se han evadido de su responsabilidad institucional de la buena gestión de los intereses que tienen a su cargo, y, ante la impotencia de los socios y de los trabajadores, vienen ofreciendo impunemente los más tristes espectáculos. Son estos mismos consejos de administración los que negocian con los fondos de capital-riesgo, de espaldas al interés social y de cara a sus intereses particulares.

Las normas sobre responsabilidad, incluso las que regulan los “consejeros independientes” y la auditoría de cuentas, parecen escritas en el agua. Algunas, incluso, se pasan de rosca y permiten espectáculos pintorescos, fuera y dentro de los tribunales de justicia.

Las cosas están mal y parece que nadie tiene el propósito de enderezarlas. Los fondos de capital-riesgo, con el señor Aznar o sin él, será difícil que sirvan para mejorar la moral de los administradores, pero es posible que sea de otra manera, y que incorporarse a su consejo constituya una decisión meritoria de disciplina empresarial.

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