23/06/07

LA PACIENCIA

Don Mendo explica a Magdalena el juego de las siete y media, diciendo que es un juego vil “pues juegas cien veces, mil,- y mil veces ves febril- que o te pasas o no llegas”. Esto es lo que ocurre cuando pierdes la paciencia, hagas lo que hagas, nunca aciertas. Sin embargo, el dicho “la paciencia tiene un límite” es muy verdadero.

Veamos, Job era un patriarca que vivía feliz fuera de Palestina, en la frontera de Arabia y Edom, era rico y servidor de Dios; Satán le tienta y pone a prueba su fidelidad, que Job soporta con paciencia, bendiciendo al Señor, que le devuelve los bienes con más abundancia. Así fue recompensada la virtud Job. San Pablo, que era muy listo, se da cuenta de que, muchas veces, la recompensa de los pacientes no se produce durante la vida terrenal, y promete que la Justicia Divina la reserva para la vida eterna.

En nuestros días hay muchas personas que tienen la mentalidad de Job, para quien no estaba claro eso de la vida después de la muerte, y, por tanto, miran con escepticismo la opinión de San Pablo. También los incrédulos son hijos de Dios, y merecen que nadie abuse de ellos, poniendo a prueba su paciencia y, si, como son incrédulos, tienen un dudoso futuro de ultratumba, aguantarán si no tiene más remedio.

Quiero decir con todo esto, que se puede estar más cerca de Séneca, que aconsejaba ponerse a salvo de las injusticias, huyendo de la política abyecta, que de San Pablo, que predicaba participar poniendo la esperanza en el más allá, y entiendo, y justifico, al que defrauda en lo impuestos, y no vota en las elecciones.

Si el poder miente y oculta, la oposición se calla, todos cobran y se reparten lo que no es suyo, las instituciones no funcionan, los jueces tampoco, los servicios son deficientes, si en la realidad no todos somos iguales ante la Ley, si la opinión pública no está informada, la libertad depende de la afiliación política, y la Constitución permite interpretaciones diametralmente opuestas, no se puede pedir a los ciudadanos que tengan paciencia. Hay que despedir a los mangantes y empezar desde cero.

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