26/06/07

LA MANO TENDIDA.

No se trata de que gane uno y pierda otro. Se trata de que ganemos todos. Ese es el buen gobierno.

Reconocer las decisiones acertadas confiere más autoridad a las críticas de lo que está mal, y no excluye la responsabilidad por los delitos cometidos

Por ejemplo, los medios de comunicación social nos han informado de la cumbre de la Comunidad Europea celebrada en Alemania, en la cual parece que se ha puesto en marcha el tratado que suplirá la constitución rechazada por Francia y Holanda. En principio esta es una buena noticia para España, y para todos, y, aunque el señor Rajoy no esté conforme con el papel desempeñado por el señor Zapatero, es mejor no ironizar ni herir.

También nos hemos enterado del viaje de los señores Rubalcaba y Caldera relativos a la inmigración de subsaharianos, lo que desde luego es más esperanzador que no ver la gravedad humana del problema sin reacción alguna. El intento de crear puestos de trabajo en Senegal y ofrecer una vía normalizada para quien pretenda venir a España, merece un juicio favorable expreso.

Rechazar cualquier acción, sea buena o mala, porque la protagonice el PSOE ó el PP es completamente absurdo. Descalificar a Zapatero y a Rajoy, ni es justo, ni conviene a los ciudadanos, porque hay muchos problemas, muy importantes, cuya solución exige el acuerdo de ambos.

España se encuentran con la paradoja del Asno de Buridán. Este clérigo francés del siglo XIV parece que, partiendo de la escolástica de la época, seguidor de Guillermo de Occam, llegó a explicar el escepticismo religioso, con una paradoja conocida por su nombre, que ya Aristóteles había formulado en el siglo IV antes de Cristo, pero haciendo protagonista a un perro. En resumen, un asno hambriento que está en medio de dos montones de heno, igualmente apetitosos, no se decide por ninguno y se muere de hambre. Otra versión es que un asno hambriento y sediento que se muere de hambre y de sed colocado entre un cubo de agua y un montón de heno.

Asno o perro, lo mejor es no plantear situaciones absurdas, ni hacer incompatible lo que no lo es. Negociar con terroristas y con separatistas es incompatible con la Justicia, la Libertad y el sentido común, pero terminar con aquéllos y éstos es defender la convivencia. ¿Por qué, siendo esto así, hemos llegado a la situación actual?. Hace muchos años, un discípulo del psiquiatra Julíán Ajuriaguerra Ochandiano, que había seguido sus cursos en Ginebra, sostenía que la esquizofrenia de la sociedad vasca se transmitiría a toda España, parece que ha ocurrido esto y convendría ver si existe un tratamiento efectivo.

Los comentarios son cerrados