22/07/07

TRES NOTICIAS.

Primera: El Tribunal Supremo ha publicado la sentencia, que revoca la de la Audiencia, y absuelve a los policías que intervinieron en la detención de dos miembros del PP. La decisión declara que los policías cumplieron con su deber.

Consternación, es decir, ánimo turbado y abatido, eso es lo que produce esta sentencia. Miedo, o lo que es igual, temor de lo que pueda ocurrir a cualquier persona si algún político mentecato dice que le han pegado. Indignación, producto de ver cómo actúan las instituciones fundamentales.

No estoy de acuerdo. No hay derecho. Esto es una vergüenza. ¿Será posible?. ¿Qué se puede hacer?. Estamos indefensos. ¿Esto es la democracia?. Conmigo que no cuenten. Y la oposición, ¿qué hace?.

Segunda: El día tres de julio, en el debate sobre el estado de la nación, el Presidente Zapatero, anunció que, desde ese mismo día, quien tuviera o adoptara un hijo, recibiría del Estado 2.500 euros. Parece ser que esta es una medida de apoyo a la familia, y que se retrotraerá a los hijos nacidos o adoptados desde el uno de enero de 2007.

Porque lo digo yo, que soy el que mando. ¡A ver quien es el guapo que se opone a esta medida!. No sé cuánto cuesta un café, pero sí que, estando cerca las elecciones, esto me dará muchos votos. ¿No será interpretado como una medida antiaborto?. Los matrimonios homosexuales van a tener más difícil que les den los euros.

¿Puede un Presidente de Gobierno decidir estas cosas y de esta forma?. En caso afirmativo, ¿Cuál es límite cuantitativo y cualitativo?. Los romanos, para ganarse a la plebe, les hacían regalos, pero de su bolsillo, no sacando los sextercios del erario público. Empiezan las cosas haciendo viajes particulares en aviones públicos y arreglando lo del veraneo y el submarinismo, se dan premios gordos a los amigos (Gamoneda, Gordillo, etc...), y se termina nombrando ministro a un profesor-investigador con embriones que quiere que me den el premio Nobel. “Panem et circenses”, a costa de nuestros bolsillos.

Tercera.- Los eterras que van con las bombas en taxis, se le escapan a pie a Rubalcaba, quien nos avisa de que quieren ponernos una en el trasero, para que andemos ojo avizor , sobre todo en el musical de Benicasin.

Ni Gila en sus mejores momentos eran tan gracioso. ¿Están los terroristas?, pues que se pongan; Oye, ¿tenéis la bomba?, no, ¿qué os falta?; avísame cuando salgas para hacer “pum”, que luego no tengo tiempo y prefiero no improvisar. Bueno, hasta pronto.

Señor Rubalcaba, a ver si detiene usted a alguien al que no le retire la acusación el Fiscal General, y salga a la calle como un hombre de paz. Se lo agradeceremos.

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