25/07/07
NECESIDAD DE UN BALANCE.
La idea de que un buen orador es quien habla muy deprisa ha sido el origen de muchos fracasos políticos. Un buen orador es quien habla con sencillez y claridad, diciendo las cosas oportunas en el momento adecuado. Ni ingenuo triunfalismo del poder, ni confusa desmesura de la oposición.
Aquí y ahora es necesario hacer un balance que todos entendamos. Perdida la oportunidad del debate sobre el estado de la nación, surge, con motivo de las elecciones generales, la revisión de toda la legislatura.
Situación económica: Trabajo, alimentación, atención sanitaria, vestido y vivienda. Medio ambiente Libertad de mercado y de empresa. Presión fiscal. Endeudamiento exterior e interior. Inversiones, infraestructuras, equipamientos y equilibrios regionales. Inflación. Desarrollo, crecimiento y tecnología. Energía. Sistema financiero.
Situación social: Derechos y libertades de los ciudadanos. Legalidad, responsabilidad y control efectivos del poder. Independencia y funcionamiento judicial. Igualdad de oportunidades. Educación, escuela, universidades e investigación. Seguridad y servicios sociales a la infancia, a la vejez, a los discapacitados y dependientes. Jubilación laboral y pensiones. Lucha contra la droga y el abandono. Instituciones penitenciarias. Violencia doméstica. Familia y uniones matrimoniales. Emigración.
Situación institucional: Estado, parlamentos, gobiernos, autonomías, entes locales y entidades no territoriales. Especialidades por razón de insularidad y de Ceuta y Melilla. Diversidad cultural y lingüística, legislativa, política y administrativa. Libertad de pensamiento, de cátedra y de expresión. Democracia, sistema electoral y representativo. Partidos, sindicatos y organizaciones sociales no gubernamentales.
Situación de la seguridad exterior, fuerzas armadas. Seguridad interior, cuerpos policiales. Guerra y terrorismo. Relaciones internacionales. Organismos supranacionales. Antiguos territorios de soberanía.
Otras muchas cosas deben ser incluidas en el balance, cuyo resultado será positivo o negativo, partiendo de que la acción de un gobierno hay que medirla en el bienestar alcanzado por los ciudadanos, no solo en el orden material y económico, sino, también, en el de las relaciones humanas y del sentido de pertenencia a la comunidad nacional. No todos tendremos un mismo grado de satisfacción, pero sí hay que exigir que no sea posible hablar de una sociedad que viola principios básicos: libertad, igualdad ante la Ley, justicia, moderación del poder, transparencia, veracidad y ausencia de corrupción.
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