27/07/07

INDOCENTES.

Lema: Primero lo primero.

¿Se puede utilizar la palabra indocentes para referirse a los profesores que no enseñan lo que se debe?. La partícula “in”, que viene del latín , si precede a una adjetivo, sustantivado o no, significa negación o privación, por ejemplo, indecente se usa para designar lo no decente o indecoroso. Con un poco de manga ancha, podríamos emplear “indocente”.

La falta de confianza en la docencia española viene, sin duda, de que creemos que el personal docente es bastante indocente. Nos empeñamos en jugar a legisladores, cuando deberíamos formar profesores, maestros sabios, honorables, ejemplares y con vocación.

Una gran parte de nuestros docentes son ignorantes, poco honorables, impresentables y sin amor hacia su trabajo, y, claro, así nos va. Recuerdo una de las primeras elecciones de representantes de los maestros, celebradas un par de años después del comienzo de la etapa democrática , a las que asistí por razones profesionales. Quedé espantado: La mesa electoral estaba compuesta por maestros, personas aseadas y dignas, pero los candidatos y electores daban verdadero miedo. Las cosas, muertos o jubilados los maestros de aquella mesa y todos los de su generación, han ido a muchísimo peor.

En los colegios privados, concertados y desconcertados, la educación está, igualmente, bajo mínimos. Tanto en éstos como en la escuela pública, el sectarismo, la indisciplina, la droga, el sexo y la violencia verbal y de la otra, son moneda corriente. Eso sí, de repente aparece un político y habla de la “enseñanza bilingüe” y otro de “educación para la ciudadanía”, y se quedan tan frescos.

La enseñanza superior está pereciendo víctima de su politización y de lo que muy finamente llaman “endogamia”. No me atrevo a describir la realidad, únicamente confesaré que me avergüenzo de haber pasado por ella. Los etarras obtienen títulos desde prisión, los indocentes prescinden de todo menos de su vanidad y gabelas, las universidades privadas se han convertido en empresas mercantiles, y el país se nutre de gente insospechadamente inculta, para la que solo cuenta el dinero.

Comprendo que es una tarea ímproba, pero si Hércules pudo limpiar los establos del rey de la Élide, Augías, en una sola jornada, también habrá que dar término a la tarea de restablecer la docencia en nuestro país, aunque “primum vivere, deinde filosofare”, como predicaba Aristóteles.

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