20/09/07
SERIEDAD DE LA BOLSA.doc
SERIEDAD DE LA BOLSA.
¿Las cotizaciones bursátiles son el resultado de la oferta y la demanda?. Las trepidantes subidas y bajadas de los valores obligan a contestar negativamente. Hay otras cosas, por ejemplo, la especulación practicada abusivamente y con ventajas en perjuicio del propio mercado, es decir, el agiotaje, la intervención pública, los rumores falsos introducidos interesadamente, el control de valores, sobre todo en sociedades pequeñas, etc...Estas cosas se consienten por quien debe impedirlas. La bolsa no es el capitalismo, sino un abuso consentido.
¿El mercado monetario mantiene la debida estabilidad?. Las inyecciones de liquidez de la Reserva Federal Norteamericana y del Banco Central Europeo obligan, también, a una contestación negativa. Digan lo que quieran los presidentes y expresidentes de estas instituciones, los ministerios de economía, El Banco Mundial, El Fondo Monetario Internacional, los banqueros grandes, medianos y pequeños, el dinero carece de fiabilidad, especialmente, las variaciones de cotización del dólar americano, y de los tipos de interés, los productos financieros incontrolados, desde los préstamos hipotecarios, hasta las emisiones de bonos y obligaciones, utilizando sociedades instrumentales y garantizando más allá de límites razonables el crédito concedido, y de dudoso cobro, hacen ilusorio hablar de fortaleza institucional y de salud financiera, reiteradamente proclamada estos días.
Las crisis deben servir, por lo menos, para corregir los errores que las motivan. En las bolsas hay una ausencia de control y transparencia, que se traduce en una falta de confianza, que las convierten en algo muy parecido a la ruleta rusa, en cuyo juego hay quienes saben donde está la bala dentro del revolver. Está claro que ni las sociedades de bolsa, ni las rigideces formales, ni los analistas, ni los auditores van a arreglar y solucionar los gravísimos problemas que tienen los ahorros de los trabajadores, jubilados y de los ciudadanos en general. La responsabilidad es de los políticos y de los gobiernos. Esto se parece mucho al negocio que había montado hace unos años la anciana Dª Branca en Portugal: conseguir dinero de incautos, para pagar los intereses de los préstamos que iba concediendo cada día y quedarse algo para ella. Parece ser que EEUU recibe dos mil millones de dólares diarios para pagar los intereses de sus deudas.
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