28/09/07
CANDIDATURAS ELECTORALES.doc
CANDIDATURAS ELECTORALES.
La caradura en política es habitual, pero en tiempo de elecciones alcanza extremos sorprendentes.
Hay caraduras de todas clases, pretendientes a que se les incluyan en las listas de los partidos y, también, hay quienes, desde fuera de ellos, promocionan la inclusión o exclusión de amigos y enemigos. Algunas veces, incluso, lo hacen público en radio, televisión o periódicos, con presiones y amenazas, más o menos veladas. Si los pretendientes a candidatos merecen el apelativo de caraduras, los promotores de amigos, aunque aleguen razones muy encomiables, suelen ser detestables.
Efectivamente, desde un punto de vista electoral, cualquier partido o ciudadano que se precie tiene que buscar el bien común, elaborar los programas y candidaturas que estime necesarios, y ofrecerlos a la ciudadanía de forma creíble y digna de provocar la confianza de los electores. Lo que no es de recibo es imponer, presionar y amenazar.
Ganarse la confianza mayoritaria de los ciudadanos, debe ser objeto de la mayor atención. La confianza no se obtiene criticando, ni, mucho menos, insultando a nadie, sino con propuestas de objetivos creíbles y razonables, a cuyo servicio estén dispuestos a dejarse la piel los mejores, que son los que deben estar en las candidaturas. Ya que los partidos no se merecen demasiada confianza, por lo menos deben presentar a quienes sean dignos de ella.
Especial atención requieren las intervenciones de los medios de comunicación en los procesos electorales. La libertad de expresión y prensa es una cosa, y otra, muy distinta, que nadie tenga derecho a mentir, a denigrar, ni a presentar como noticia lo que no es más que opinión subjetiva e interesada. La renuencia de los tribunales a condenar estas prácticas es la principal causa de que existan, y de que la opinión pública vaya siempre de la falta de información a la grave desconfianza. Poca democracia y mal protegida.
11:07 Permalink | Comentarios (0) | Email esto
Los comentarios son cerrados