22/10/07

ESCUERZO.doc

 

 

 

ESTAFERMO, ESCUERZO, MASTUERZO.

 

 

Zapatero ha levantado a veda. Sin encomendarse a Dios, ni al Diablo, se ha declarado partidario de la Z, y, como los antiguos emperadores romanos, ha declarado la guerra al  mismísimo alfabeto. El emperador Claudio, que era retrasado mental, añadió cuatro letras al alfabeto, y, para no ser menos que el emperador, Zapatero se ríe mucho cambiando la última “d” de “solidaridad”, por una “z”, resultando políticamente correcto e  ingenioso, decir, y escribir, “solidaridaz”.

 

 Al amparo de estas licencias de Zapatero, sugeridas, probablemente, por su amigo el poeta Gamoneda, la nueva ortografía político-cómica, es un estafermo, palabra casi en desuso, que, sin tener la zeta, merecería poseerla. El estafermo es un muñeco giratorio que los caballeros medievales alanceaban para entrenarse, y que, si no andaban cuidadosos, les arreaba por la espalda con una bola de madera, o de hierro, pendiente de uno de los lados, mediante una cadena. La Z es un estafermo de Zapatero que, en lugar de la bola, tiene colgando a José Blanco, que también arrea lo suyo y por la espalda, pues, hasta hora, nunca lo ha hecho de frente.

 

Aclarada la cuestión del estafermo de Zapatero, conviene identificar al escuerzo. Aquí el problema se complica, porque los significados son bastantes. Referido a las personas, se utiliza para indicar que alguien es delgaducho, raído, con barba mal cuidada de varios días, como si fuera el hermano lego, mal alimentado, de un convento de frailes pobres, siendo, en realidad, un tipo de cuidado, especialista en suministrar venenos a los que le caen mal, poniendo cara de santito. Este significado a quien mejor le cuadra, dentro del actual Gobierno, es Pérez Rubalcaba.

 

En zoología, escuerzo se utiliza, en España y en América, para varias clases de batracios, vulgo sapos o ranas, algunos venenosos,  otros inofensivos, y para las víboras. En particular, en América del Sur, hay un sapo venenoso que escupe, y una rana hembra que se hincha hasta reventar en mil pedazos, cuando otros batracios se les enfrentan, como también ocurre, a veces, en política.

 

Mastuerzo, que sí se escribe con “z”, es la cultísima “lepidium sativum”, yerbajo de mal aspecto exterior, cuyas hojas y semillas curan, por infusión o uso externo, multitud de males digestivos, traumatológicos y reumatológicos. Buscando correlación política, no se puede encontrar en el actual Gobierno, pero sí entre sus aliados, siendo el más próximo el Ibarreche, por dos tipos de razones: internamente, produce intolerancia digestiva, externamente, por ser partidario de la amputación de España, separando una parte de la misma que, según él, lleva intentándolo unos siete mil años.

 

Sería mejor menos gracia y más responsabilidad.

 

 

 

 

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