23/10/07

LAS OPOSICIONES.doc

 

 

 

LAS OPOSICIONES.

 

 

El sistema de oposiciones para acceder al ejercicio de la función pública tiene inconvenientes muy serios. Todos los años salen de las facultades varios miles de licenciados y, entre ellos, una parte considerable decide hacer oposiciones.

 

En Derecho, las carreras de mayor rango (¿) o, mejor dicho, más apreciadas, son las de Jueces y Fiscales, Abogados del Estado, Registradores  de la Propiedad y Notarios....El sistema de oposiciones, lamentablemente centenario, consiste en que una selección de los universitarios más brillantes, se encierra durante varios años, para aprenderse un programa de memoria, encomendando a la intercesión de algún santo que no se le olvide algunos de los temas que le toquen en el examen. La escabechina s enorme, y una gran parte de los opositores tiene e abandonar el intento, con graves trastornos físicos y psicológicos, y con una muy escasa formación práctica.

 

El ministro Fernández Bermejo merecería pasar la historia de los hombres beneméritos, si suprimiese de raíz esta pesadilla de las oposiciones, causante de innumerables desgracias personales y con un coste que no puede asumir una sociedad humanizada y razonable. La actitud de quienes desean mantenerlas oposiciones merece una reflexión serena y objetiva, no confundir las churras con las merinas, ni partir de la base de que los mejores expedientes universitarios son unos rojos peligrosos, sin remedio.

 

Para conseguir que los jueces, etc... sean los mejores posibles, hay que formarlos adecuadamente, y esto es lo que interesa a la sociedad. Apreciar la aptitud mediante un examen de minutos y azaroso, es renunciar a la formación, en aras de una irracional prueba selectiva.

 

Injusticias son posibles siempre y en todos los procedimientos, pero mantener lo que es un puro disparate resulta todavía peor.

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