23/11/07

POR QUÉ NO HABLAN.doc

 

 

 

¿POR QUÉ NO HABLAN?.

 

 

Los ciudadanos tenemos derecho a que los políticos hablen, y nos cuenten, de forma completa y veraz, lo que hacen, lo que están haciendo y lo que se proponen hacer. Tenemos derecho, también, a que, si mienten, vayan inmediatamente a los tribunales, y, si se equivocan, carguen con las consecuencias de sus errores con entera indemnidad de los intereses perjudicados.

 

Está muy bien hacer callar al insolente que interrumpe, que monta un cirio para perjudicar una conferencia, que habla, chilla, vocifera y falta al respeto, pero siendo esto tan evidente, lo es mucho más que el gobierno explique sus relaciones, pactos, promesas y palmaditas en la espalda a quien obra de esta manera.

 

Mientras no se demuestre la verdad sobre el terrorismo, la verdad total, conversaciones, interlocutores, propuestas, acuerdos, reuniones, de la primera a la última, un ministro de interior no puede pedir que se le crea. La impresión es que este señor va bastante por libre y hace lo que le da la gana, y que su jefe es, en realidad, su instrumento. La listeza que se le atribuye, y que

él acepta con evidente complacencia, es más una argucia que responde a un propósito que ignoramos.

 

La suciedad asesina de los GAL, no depurada en su totalidad, ya que falta la condena del jefe, el proceso de paz, la conducta del fiscal, el envalentonamiento de los separatistas, el enfrentamiento a las víctimas del terrorismo, las campañas mediáticas de intoxicación, y tantas cosas de ayer, hoy y mañana, convertirían en imprudencia risible el seguir confiando.

 

Tienen que decir toda la verdad, y tienen que aportar las pruebas correspondientes.

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