26/11/07
LA ABEJA Y LA HORMIGA.doc
LA ABEJA Y LA HORMIGA.
Dos miembros de dos sociedades muy estructuradas del planeta Tierra, una abeja y una hormiga, están cambiando impresiones sobre el calentamiento global. Sin duda hay otros muchos problemas que les agobian, pero como son bastante inteligentes, las consecuencias de lo que hagamos los humanos les ponen las antenas de punta. Nosotros no lo sabemos, pero hay otras formas de buscar la verdad y el bien de las que puede soñar nuestra filosofía, y las abejas y las hormigas tienen un alma más inmortal que la humana.
La abeja, consciente de que su misión es fabricar blanca cera y dulce miel, como decía el Poeta, comenta que, volando en busca de polen, ha visto un norteamericano caradura, al que llaman Al, que ha pasado por España, ha puesto una película, ha dicho lo que viene en unos papeles, ha cobrado unos milloncejos, y se ha largado en un avión turbo-nosecuantos, soltando CO2 y leches. Puede ser que la visita proporcione, también, comisiones en unos productos que fabrica una multinacional, amiga del caradura, para el enfriamiento global.
La hormiga, mientras se afana llevando pajitas al hormiguero, contesta que ella ha visto en la Moncloa otro americano caradura que, después de dar unas palmaditas en la espalda, a un tal José Luis, recibe un cheque de varios millones y sonríe complacido por el regalito y porque, además, José Luis, le dice “gracias, Bill”. También sale despendolado en otro avión que suelta CO2 y leches. Dicen algunos malpensados que Bill llevará algo en lo de la multinacional del enfriamiento.
La cosa empezó cuando José Luis, siguiendo en la línea de la alianza de civilizaciones, declaró la guerra total al calentamiento global, y continúa con las reuniones de científicos en Valencia y en Bali y, si no paramos a tiempo, en todas las ciudades del Orbe, con viajes contaminantes, cuchipandas y dietas. ¡Ay, Dios mío!. En estos días, además, ese impulso incontenible de Zapatero a regalar lo que no es suyo, para ganarse simpatías y apoyos inmorales, condona al Ortega de Nicaragua sus deudas, contemporiza con el Chávez de Venezuela por los insultos en una cumbre que está financiada por España, y anda de regalitos con Evo, el de Bolivia. ¡Socorro!.
Mientras nadie rinda cuentas, esto del CO2 y la demagogia de la incompetencia son una mina.
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