28/12/07

EL PELIGRO DEL PODER.doc

 

 

 

EL PELIGRO DEL PODER.

 

 

En aquellos felices años, cuando los ciudadanos hacían un uso normal de la Inteligencia, y un uso moral de la Libertad, no se permitía que la duración de los cargos fuese superior a un año, y, al terminar, todos, sin excepción, podían ser objeto de un juicio de responsabilidad. Cicerón, por ejemplo, después de su consulado, sufrió destierro por trapicheos consulares, y eso que era Cicerón. Todo parecido entre el Tribuno de la Plebe y el actual Defensor del Pueblo- al que la cursilería llama ombusman o ombusdnan- es pura coincidencia.

 

Esta enfermedad no es solo un problema político de gobiernos, partidos y sindicatos, porque se da en cualquiera de los ámbitos del poder: bancos y empresas, consejos de administración, elevaciones de la edad y cuantías de la jubilación, Consejo de Estado vitalicio, fundaciones donde recalan los cargos mamones y sus gabelas y los políticos retirados y las suyas, como González y Aznar, renovaciones del Consejo del Poder Judicial, Tribunal Constitucional y su Presidencia...y, como hace hoy una colaboradora de ABC respecto de algunos tertulianos del corazón, bien merece que se diagnostique como síndrome de garrapata, porque se trata de chupar la sangre de los ciudadanos, o de quien sea, hasta reventar.

 

La Democracia es un sistema demasiado caro para, encima, llenarnos de garrapatas.

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