05/02/08

LA PAZ SEA CON NOSOTROS.doc

 

 

 

LA PAZ SEA CON NOSOTROS.

 

 

Es preferible la paz. Hay que trabajar siempre para conseguir la paz. El sosiego y la tranquilidad de ánimo hacen posible el discernimiento de lo bueno y lo malo. La pasión y las turbaciones impiden la rectitud del juicio.

 

Una victoria electoral puede dar lugar a un gobierno de injusticias y abusos, pero, aún así, es preferible la paz.

 

Las leyes pueden ser inmorales, consagrar privilegios y desigualdades, legitimar crímenes, permitir la opresión, la mentira, pero, aún así, es preferible la paz.

 

La guerra es el mal químicamente puro. No han existido, existen, ni existirán guerras justas, por eso siempre es preferible la paz.

 

Desde estos firmes principios, los ciudadanos tenemos que exigir que los que aspiran a ganar, renuncien a sus pretensiones de dominio. Las elecciones sirven para encontrar los mejores gobernantes, el poder se justifica si persigue el bien común, la autoridad solo la tiene quien respeta la libertad y la verdad, porque la ocultación y la mentira no merecen crédito.

 

El derecho a denunciar el mal, es consustancial con las libertades de pensamiento y expresión, pero la denuncia hay que asumirla y, si es pública, debe ser clara e inequívoca. El recurso a interpretaciones indebidas es conocido desde la noche de los tiempos, y no convence. La credibilidad está herida de muerte, si durante años se consiente la agresión injusta, la mentira sistemática, y la descalificación política desde un medio de comunicación, como la COPE. La Conferencia Episcopal debería saberlo.

 

Es más noble rectificar, que echar la culpa a los destinatarios del mensaje.

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Anotado por: celaya | 08/02/08

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