19/02/08

LA UNIDAD.doc

 

 

 

LA UNIDAD, PIEDRA DE TOQUE.

 

 

La unidad consiste en la existencia de unas mismas leyes que obligan a todos y que regulan sus derechos y obligaciones, es decir, la convivencia. No son la cultura, el idioma, la  raza, el sexo, la religión, ni siquiera la familia, ni las costumbres los determinantes de la unidad nacional, sino las leyes.

 

En el año 1946 hubo un intento frustrado de redactar un Código Civil General, para superar la diversidad legislativa foral, y ésta ha subsistido hasta hoy, haciéndose cada día mayores las diferencias, con la ampliación de competencias de las Autonomías, y la disminución de las del Estado. Las dispersión legislativa en España va a más y, por lo tanto, la unidad va a menos.

 

Europa ha emprendido tímidamente un camino de unidad, y para ello impone a los miembros la adaptación de sus legislaciones a sus directivas, los tribunales de justicia, el euro, la política exterior. Es un propósito imperfecto, lleno de dificultades e incierto, que ha tenido un gravísimo retroceso con la política balcánica.

 

Ni Zapatero, ni Rajoy saben que hacer con las autonomías, ni con Kósovo. La unidad exige la reforma constitucional de un sistema que propende a la disgregación y sacar las tropas españolas de los Balcanes de forma inmediata.

 

No se trata de imponer costumbres, lenguas, etc..., sino de que una comunidad tenga las mismas leyes. Hay casos en los que la unidad no es posible, por varias y profundas razones y, por lo tanto, en los que es inútil la unidad legislativa.

 

Si uno cree en la unidad no debe votar a los que la niegan con sus actos.

 

 

 

 

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