28/03/08

LA INEXORABLE REALIDAD.doc

LA INEXORABLE REALIDAD.

 

 

Aunque los hombres prefieren los sueños, la realidad es inexorable: la virtud se recompensa y el vicio se castiga.

 

No es frecuente ver citada la veracidad entre las virtudes de los políticos, hasta el punto de que se valora al que engaña y se desprecia al confiado. La mentira entre los políticos es sinónimo de inteligencia y la ingenuidad lo es de torpeza.

 

Sin embargo, únicamente los muy avezados, como D. Alfredo Pérez Rubalcaba, son capaces de soportar impávidos, aceptándola como una verdadera piel de su personalidad, la imputación de mendacidad, y sin mover una ceja.

 

Tampoco en la derecha existen bellas flores, olorosas y sin espinas. Ahí está, gracias al estiércol como abono, dando saltitos y besos a Rajoy, Dª. Esperanza Aguirre, nada más sellar su conjura, para echarle, con Rato, Ramírez y Losantos, y antes de que el gallo cante tres veces, niega que ella quiere sustituirle. Lo de Rubalcaba clama al cielo, pero lo de Aguirre procede ex inferis.

 

¿Para qué las sociedades secretas- masonerías y prelaturas personales-, si gozamos naturalmente de estas cotas de moralidad?. A la mentira hay que arrancarla de raíz.

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