30/03/08
LA INDEPENDENCIA JUDICIAL.doc
LA INDEPENDENCIA JUDICIAL.
Las expresiones lapidarias, cuando se refieren a normas o conceptos morales, suelen ser ciertas (“haz el bien y evita el mal”, “vive honestamente”, “da a cada uno lo suyo”...), pero si pretenden formular esencias, hay que mirarlas con bastante cuidado, salvo que pertenezcan a las matemáticas (“dos y dos son cuatro”, etc...).
Por ejemplo, hablar del “pecado original” cometido por nuestros primeros padres, Adán y Eva, degrada la adquisición de la conciencia del bien y del mal y de la libertad, que es el momento en el que el animal pasó a ser hombre.
D. Renato Descartes fundó el “racionalismo” en 1637 con aquello de “pienso luego existo”, lo cual no es más verdad que decir “siento luego existo”, que late en la aparición, en el siglo XIX, del “romanticismo”.
El admirado Ortega y Gasset se cubrió de gloria con “yo soy yo y mi circunstancia”, aunque está claro que la variación de las circunstancias no implica que el “yo” varíe.
Los seguidores de Montesquieu, Carlos de Secondat, defienden con denuedo que no existe libertad sin justicia independiente del poder político, reclamando la constitucional separación de poderes, que Felipe González (Guerra) se llevó por delante en 1985. Sin embargo la independencia judicial está también amenazada por otras cosas (el dinero, las promesas, la endogamia,...), como desgraciadamente sabemos, que únicamente pueden ser prevenidas con un sistema de responsabilidad efectiva del juez prevaricador y de quienes le hacen prevaricar. Alfonso X el Sabio condenaba a muerte al “escribano que mintiese” (Partida 3ª), una de las causas de la confianza notarial.
Las cosas complejas no se arreglan con soluciones simples.
12:43 Permalink | Comentarios (1) | Email esto
Comentarios
Buen post
Anotado por: minijuegos | 01/04/08
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