19/04/08

ENCABEZAR MANIFESTACIONES.doc

ENCABEZAR MANIFESTACIONES.

 

 

Hay personas que se mueren de gusto si logran encabezar una manifestación. Ramírez y Losantos, aprovechando que el Ebro desemboca por Tortosa, retan a Camps y Valcárcel para que organicen un buen follón en Madrid, porque eso de razonar lo consideran una pérdida de tiempo.

 

El reto, además, tiene para ellos varias ventajas. Si Camps y Valcárcel la montan, ni les cuesta, ni les compromete. Si hay algún lesionado, alguien lo pagará, que para exigirlo están ellos. Si fracasa, la culpa es del PP. Si es un éxito, se lo apuntarán como protagonistas del ataque contra Rajoy, cosa que han hecho antes, manipulando derechos tan serios como los de las víctimas del terrorismo, manipulación que nada tiene que envidiar a la torpísima del PSOE con la paz.

 

La manifestación, como protesta o apoyo público contra o a favor de algo o alguien, da pie a que gentes, organizaciones o medios de comunicación se sirvan de ella para sus particulares, y muchas veces inconfesables, propósitos. Es difícil no dejarse arrastrar por la sinrazón y la ineficacia, porque los que las promueven carecen de escrúpulos y mienten todo lo que crean necesario.

 

La manifestación nunca ha servido para nada noble, porque es el recurso de espíritus cobardes. .

 

 

Los comentarios son cerrados