29/05/08

AY1.doc

¡AY, DIOS MÍO!.

 

 

Humanista cristiano y liberal, como Fabila, el hijo de D. Pelayo, comiéndose al oso (esta es la verdad histórica, y no al revés), desde las breñas astures, arrasando centros reformistas, cansado de pescar salmones, asesinar ciervos y de hacer negocios, desciende Álvarez Cascos para meter en cintura a los cismáticos del PP.

 

Aún en mitad de la catástrofe provocada por los liberales y cristianodemócratas, lo de Álvarez Cascos, un rugido desde su caverna, es una bandera de libertad para contraatacar y cargarse uno por uno a los débiles e inicuos centristas que se atreven a defender la necesidad de cambiar.

 

Ya lo dijo ayer la lideresa, Dª. Esperanza Aguirre, desafiando a Rajoy en la cena ad maiorem gloriam ac vanitatem de conmemoración de su victoria electoral como Presidenta inmortal: nada de cambios ¡eh?.

 

Tanta gente diciendo y haciendo tonterías no es normal, aunque, bien mirado, un mundo que paga encantado enormes cantidades por un tápies, o por una porquería de Ferrán Adriá, que asiste en masa a un concierto de rock, o a una película de Pedro Almodóvar y que baila el chiki-chiki, es lógico que considere líderes cristianos y modélicos a Cascos, Losantos y Ramírez.

 

¡Ay, Dios mío!, un poco de mesurado sentido común.

 

 

 

 

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