30/06/08

HACER CUENTAS.doc

HACER CUENTAS.

 

 

Hay que hacer cuentas sin engañarnos. Está claro que está oscuro y, por consiguiente, tenemos que prescindir de lo prescindible y ajustarnos a nuestros posibles. Las familias, las empresas, las administraciones tenemos que hacer cuentas para tomar las decisiones necesarias. Hay que sentarse con papel y bolígrafo, o, si prefieren, con ordenador, y poner negro sobre blanco conceptos, nombres y cifras.

 

Los ciudadanos se quejan de la subida de la luz, la gasolina, la carne, el pescado, las frutas y verduras... porque no se hacen las cuentas. Si la lideresa madrileña y el presidente Zapatero dicen que van a congelar los sueldos, mientras no se hagan las cuentas, los anuncios de esta clase suenan a cachondeo, guirigay y cara dura.

 

Cuando se hacen las cuentas bien se averigua lo que sobra, y hay que eliminar, y lo que falta, y hay que adquirir, y esto resulta necesario de toda necesidad. Claro, a lo peor, lo que sobra no tiene justificación, y entonces aparece el tema de las responsabilidades, y lo necesario no tiene explicación que falte, y vuelven las responsabilidades.

 

Mucho es de temer que las cuentas no se hagan precisamente por eso, por las responsabilidades, pero si éstas no se depuran, las crisis no terminan nunca y beguin to begin.

 

 

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