10/07/08

BATALLAS PERDIDAS.doc

BATALLAS PERDIDAS.

 

 

Cuentan los ancianos que, cuando Jordi Pujol, ayudado por Rodolfo Martín Villa, se hizo con el poder en Cataluña, su proyecto estrella e irrenunciable fue erradicar el castellano e imponer el catalán, como lengua única.

 

Algunos intelectuales y ciudadanos de sentido común le dijeron a Pujol que su propósito era un desatino, pero, inasequible en su separatismo, diseñó la política blindada de inmersión lingüística que padece Cataluña.

 

Entre las piruetas de la ambición y la ignorancia del señor Martín Villa, hay una que se refiere a este asunto, pero en las vascongadas. Cuando, siendo vicepresidente del gobierno de Suárez, se le advirtió de que el estatuto de Guernica privilegiaba el conocimiento de un vascuence que nadie conocía, contra toda lógica, contestó que carecía de importancia.

 

Empeñarse en desterrar un idioma que constituye el “instrumento de pensamiento y trabajo” de la inmensa mayoría, incluidos quienes hacen de pensar, expresarse y escribir profesión y medio de vivir, es ganas de perder una estúpida batalla, cabrear al personal y perder “la razón práctica y la razón pura”,y, para entender esto, no se necesitan declaraciones públicas, sino un mínimo de objetividad, lo cual es una evidente carencia de los separatistas.

 

Lo del gallego, el vascuence y el catalán es el esperanto, solo que al revés.

Los comentarios son cerrados