11/08/08
VESANIA.doc
VESANIA.
En la noche del sábado al domingo una televisión privada de ámbito nacional ofreció un programa en el que un presentador, una mujer y tres hombres expusieron lo que pensaban y les parecía la boda de una biznieta de Franco y su esposa, en el gallego Pazo de Meirás. Uno de los hombres decía ser el padre de la contrayente. Lo que se vio y oyó fue pura demencia, locura, furia, es decir, vesania. Los cinco fueron coincidentes, y la cadena de televisión directa responsable.
Cuando lo peor del alma humana se ofrece al público produce repulsión. Esto es siempre injustificable, pero el que se haga utilizando una concesión del Estado, exige una réplica del concedente y una rectificación y petición de disculpas del concesionario, porque los agredidos son todos los ciudadanos. Los malos sentimientos y la indignidad no pueden exhibirse de esta forma, y los destinatarios tienen que protestar ante semejantes abusos. La libertad de expresión no legitima lo ocurrido.
Uno puede ser católico o ateo, demócrata o partidario del poder personal e ilimitado, bueno o malvado, pero cuando actúa en y para el público los oyentes, videntes o lectores tienen derecho a rechazar la inmundicia, es más, tienen la obligación de hacerlo si se sobrepasan los límites que establecen los mínimos de la decencia.
Con gentes así no se puede compartir nada.
10:18 Permalink | Comentarios (0) | Email esto
Los comentarios son cerrados