18/09/08

EL CANAL.doc

 

 

 

EL CANAL.

 

 

¿Puede un político privatizar lo público?, puede hacerlo si es conveniente, pero tendrá que explicarlo bien, no bajo la fórmula liberal que todo lo encubre, hasta las fechorías más escandalosas.

 

La afición a dar sorpresas no es exclusiva de Zapatero, sus cheques-bebé, sus cuatrocientos euros, sus ministras de defensa y de igualdad. También les gusta a los líderes autonómicos, cuando se sacan de la manga privatizar el Canal, construir hospitales y colegios bilingües. Tampoco lo parlamentarios de la oposición salen bien parados, porque abren la boca, como tontos, y nada más. Valientes políticos y valientes asambleas para debatir el estado de la región.

 

¿Por qué, para qué y cómo se va privatizar el Canal?, ¿se trata de una simple ocurrencia?. Ya veremos, todavía resuena el eco de aquél deseo de construir el tren bala que habían visto en Shangai, para comunicar Campamento con Barajas.

 

No están los tiempos para bromas, ni tonterías, mucho menos cuando es obvio que a los bancos centrales más poderosos del mundo solo se les ocurre fabricar dinero, olvidándose de la inevitable inflación, en lugar de recuperar el que han robado los ladrones de guante blanco, depositado en los paraísos al margen de toda Ley.

 

Menos privatizar y más administrar bien.

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