30/09/08

DESPOJOS ENVENENADOS.doc

 

 

 

DESPOJOS ENVENENADOS.

 

 

Los aficionados a la caza saben que, para enriquecer un coto, hay que eliminar a los depredadores, furtivos y alimañas, que son los enemigos naturales de las perdices rojas. Hay veces que se trata de evitar los daños de los conejos en las huertas inoculando enfermedades mortales (y así se introdujo, por un francés, la mixomatosis en Europa, hace decenios, y de la que todavía no se ha recuperado la fauna ibérica). En todo caso, poner a un furtivo a guardar la caza, está reiteradamente comprobado que siempre termina muy mal.

 

Para remediar la crisis financiera, ante la desconfianza general, aparecen compradores de los despojos de los bancos en quiebra. Son gentes de poca conciencia, trasuntos de los viejos usureros, tan conocidos en España y que, en 1908, Azcárate pretendió erradicar. Si de lo que se trata es de sanear el mercado y restaurar la confianza, no resulta lo más aconsejable.

 

 Sin embargo, nunca aprendemos las lecciones del pasado como lo evidencia que el inventor del Plan Bush de Rescate sea, desde julio de 2006,  el Secretario del Tesoro, Mr. Henry Paulson, hasta su nombramiento brillante presidente ejecutivo del banco de negocios Goldman Sachs, que sobrevive en el ojo del huracán de la crisis financiera, junto con Morgan Stanley, y en el que el inversionista de futuro, el muy septuagenario Warren Buffet, ha anunciado que meterá cinco mil millones de dólares, lo que recuerda a las películas de Clint. Eastwood.

 

Después de lo de Irak, y de la comparecencia televisada de esas figuras democráticas que aspiran a la Casa Blanca, nada es extraño.

 

 

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