08/10/08

PERDER LA OBJETIVIDAD.doc

 

 

 

PERDER LA OBJETIVIDAD.

 

 

“El sistema financiero español está bien gestionado, bien regulado y bien supervisado”, con estas tres afirmaciones el Gobernador del Banco de España se da por satisfecho, pone cara de asco, y levanta la sesión, vamos, algo así como Julio Cesar y su “vini, vidi, vici”.

 

¿Por qué unos gestores tan buenos tienen colapsada la economía española?. Si resulta que, como los directivos de AIG, los banqueros y financieros que han conducido a la inoperancia a sus respectivas entidades, esperan a que se les salve para festejar su felicidad, ¿seguirá convencido el Gobernador, de que ha hecho bien confiando en ellos?.

 

Si la regulación no sanciona con la cárcel al que falsea para defraudar, o defrauda falseando, y los balances y cuentas son cuentos, imposibles de descifrar por los accionistas, auditores, inspectores y demás caterva de víctimas de la codicia financiera, ¿continuará convencido el Gobernador de la bondad de las normas?.

 

Si el compadreo político lleva a resolver las cuestiones almorzando en Zalacaín, y luego de fiesta, ¿la supervisión merece llamarse así?. Y los jueces, ¿para qué sirven?.

 

La situación es desastrosa, asquerosa, espantosa, pero aunque el Gobernador sea del PSOE, hay cosas que no deben permitirse.

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