28/10/08

EL SEPARATISMO.doc

 

 

 

EL SEPARATISMO: LA OPORTUNIDAD PERDIDA.

 

 

La unidad de España ha sido siempre víctima de particularismos localistas de difícil justificación. Ni siquiera el “franquismo” pudo superar la simiente que, enquistada durante años en las momias separatistas, ha fructificado de nuevo.

 

Navarra y, en menor medida, Álava han sido quienes acogieron en su seno, bajo la defensa del “foralismo”, la discordia. Las palabras del delegado por Navarrra- D. Rafael Aizpún Santafé- en el Congreso Nacional de Derecho Civil de Zaragoza, octubre de 1946, proporcionan las claves: los regímenes jurídicos forales o territoriales, son realidad consolidada por su observancia, arraigo, y afecto que les dispensan los naturales de los respectivos territorios, responden a la organización familiar, social y económica, y afectan a vitales intereses de carácter moral y material. En realidad, se trataba de mantener un régimen fiscal privilegiado, y nada más.

 

Con esta envejecida y artificial retórica se restauró la desigualdad de los españoles ante la Ley, renunciando a unas mismas leyes para todos. La cosa alcanzó tales proporciones que, en los primeros años de 1970, viviendo Franco, el Fuero de Navarra se promulgó como pacto entre la Diputación Foral y el Estado Español, sin pasar por el Parlamento. Nadie dijo nada, pero el agravio quedó.

 

La crisis económica mundial pone sobre el tapete la necesidad de un órgano soberano y eficiente para la gestión de los intereses colectivos y comunes. Mucho más importante y trascendente que asistir al “aquelarre” del 15 de noviembre próximo, convocado para impedir que se exijan las responsabilidades del desaguisado financiero y económico, es liderar una acción unitaria que restaure nuestra convivencia en justicia, paz y progreso.

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