23/02/09

PREPOTENCIA.doc

PREPOTENCIA, CORRUPCIÓN, INTIMIDACIÓN.

 

 

Un gobernante, cualquiera que sea su ideología, programa y origen, pierde la legitimación para gobernar si actúa con prepotencia, corrupción o intimidación.

 

Imponer ministros incompetentes, mentirosos, que no respetan las leyes, ni el interés social, ni los derechos individuales de los ciudadanos, en base a unas mayorías parlamentarias, es actuar con prepotencia.

 

Intervenir en las empresas privadas, ayudar económica y políticamente a su control, hacer posible escandalosos enriquecimientos de amigos españoles y extranjeros, es actuar con corrupción.

 

Amenazar a quien exige que los ministros, jueces, fiscales y jefes de policía cumplan la Ley, dentro de sus competencias, con independencia y sin colusiones partidistas, es intimidar, aunque el gobernante carezca de los mínimos conocimientos gramaticales, jurídicos y morales.

 

Desgraciadamente sufrimos la prepotencia, corrupción e intimidación de los políticos y gobernantes, y, ante esta lamentable situación del Estado, a los particulares, que consideramos todavía peor el enfrentamiento civil, solo nos queda seguir el pensamiento del Clásico: “Si nuestra sociedad es digna de tal nombre, seremos ciudadanos, si no lo es, seremos exiliados, vivamos dentro o fuera de ella.” (Cicerón, carta a Marco Mario en mayo del año 46 a.C.) 

 

 

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