26/05/09

EL ONCE DE MARZO.doc

 

 

 

 

EL ONCE DE MARZO-

 

 

El cruel, injusto y bárbaro atentado del once de marzo de 2004, transcurridos más de cinco años, cerrada la comisión parlamentaria, dictada sentencia judicial, continúa sin identificar a los autores del crimen, y a quienes tuvieron parte activa en él, es decir, continúa pendiente. Lo más grave es que ni siquiera se han depurado las responsabilidades más evidentes, constituyéndose en el caso de impunidad más escandaloso de la historia de España, y probablemente de cualquier pretendido Estado de Derecho, en lo político, institucional y jurídico, habiendo destrozado moral y materialmente un sociedad reducida a supervivencia en estado vegetativo, en la que son posibles, lógicamente, todos los abusos, tiranías y ausencias de los valores elementales.

 

Cada vez que alguien elogia la Transición, se burla cínicamente de lo que debe ser  nuestra sociedad para que merezca la pena vivir en ella, porque la Transición dió lugar a una estructura política inservible para imponer la Justicia,  y exterminó la libertad ciudadana y los valores más elementales de la convivencia.

 

Si el once de marzo de 2004 absorbe, como un agujero negro, el impulso para reponer el imperio de la Ley en España, el horrendo crimen se repite cada día que pasa impune, y los políticos, instituciones y jueces obligados por deberes voluntariamente asumidos, retribuidos abusivamente, y que vilmente incumplen, se ríen solapadamente, pero asumen la mayor responsabilidad y tienen una irredimible incompatibilidad para gobernar.

 

No es solo el atentado, es lo que los políticos han venido haciendo desde entonces, lo que les hace gobernantes injustos, ilegítimos y pendientes de condena-

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