02/07/09

EL AYUNTAMIENTO Y SANTA RITA.doc

 

 

 

 

EL AYUNTAMIENTO Y SANTA RITA.

 

 

Lo de Franco y el Ayuntamiento es como lo de la Madre Maravillas y el Congreso: Franco recibió lo que recibió, uno puede estar disconforme, pero no cambiar la Historia, ni quitarle nada a los muertos. Si lo de Bono fue absurdo, lo del Alcalde también.

 

La cosa no merecería mayor comentario, y habría que dejar que los idiotas sigan haciendo idioteces, si no fuera porque hay que aclarar algunas incomprensibles confusiones: una cosa es el 18 de julio de 1936, y otra el gobierno de Franco hasta su muerte.

 

Todavía quedamos algunos a los que es inútil explicarnos lo que pasó en 1936, porque lo padecimos muy a nuestro pesar. El gobierno de la República, implantada ilegalmente tras la huida del Rey, degeneró en una convivencia imposible, con riesgo de la vida, libertad e integridad de todos y cada uno de los derechos y libertades humanos, por eso era ilegítimo y merecía ser derrocado. Los líderes eran mala y aprovechada gente al servicio de la revolución comunista, o del fascismo, instrumentos de la Rusia de Estalin, de la Alemania de Hitler, y de la Italia de Musolini. Ustedes podrán decir ahora lo que quieran, pero hay quien recuerda ir, con cinco años de edad, por la calle Bárbara de Braganza de Madrid, en compañía de su madre de cuarenta y tres años, a las cinco de la tarde, oyendo tiros y con los brazos en alto, bajo la amenaza de la guardia de asalto que apuntaba con sus fusiles al niño y a su madre. Esto era lo que se vivía, así que nada de mandangas democrátricas.

 

La mayor parte de los héroes de la transición a la democracia, fueron enchufados que cantaban el Cara al Sol, cobraban sueldos y hablaban mal de todo, ejerciendo su libertad, y, ahora, juran que Franco fue un malvado, y quien no jure no puede ser más que un facha. Esto vale para todos, incluidos funcionarios, clérigos y militares con graduación.

 

Así  pasamos del cara al sol a la  cara dura.