23/07/09

TIRAR A DEGÜELLO.doc

 

 

 

 

TIRAR A DEGÜELLO.

 

 

La expresión coloquial del título se utiliza cuando alguien procura con ahínco perder o perjudicar a otro, es decir, no hay mejor forma para referirse a lo que están haciendo hoy nuestros sedicentes políticos con los ciudadanos. No se trata de una simple falta de respeto, de lo que se trata es que, por razones de diversa naturaleza, entre las cuales está la desvergüenza, el paro, el aborto y la corrupción son el norte de sus acciones.

 

El paro es muy querido y, por lo tanto, fomentado, por los sindicatos y partidos, que, a la postre, son una misma cosa. Enternece aquella confidencia que un barbudo líder sindical hizo a sus allegados: “no voy a tener más remedio que aceptar que Zapatero me nombre ministro”; y se quedó tan ancho. ¿Qué haría el PP sin el paro?, pues lo de siempre, nada.

 

El aborto, políticamente, es caza mayor. La magia de las palabras es que hay algunas que dulcifican las acciones más monstruosas. Así, el asesinato del hijo por su madre, se oculta con la palabra aborto, que suena mal, pero que evita la vergüenza de llamar por su nombre al crimen cometido con premeditación, alevosía, en cuadrilla y muchas veces con nocturnidad y ensañamiento. Una delicia.

 

¿Y la corrupción?. Para disimular se magnifican los regalos de trajes y bolsos a unos idiotas sonrientes, cuando la corrupción  gorda está en las finanzas y las obras públicas. El invento es ingenioso, pero no cuela. Mientras unos desgraciados de poca monta son perseguidos con saña, los FROB y similares, la supervisión de la competencia, los mercados de valores, los paquetes de la titulización hipotecaria, las eléctricas, etc...se escurren por la gatera hasta bolsillos non sanctos.

 

Y los fiscales y los jueces tranquilos, dictaminando sobre si el aborto es o no derecho constitucional de la mujer. Si esto no cambia, no podemos ir bien.

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