05/11/09

EL CRUCIFIJO Y EL TRIBUNAL

 

 

La reciente sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo sobre que la existencia de un crucifijo en las aulas públicas de educación es contraria a los Derechos Humanos, dictada por unanimidad de los magistrados, parece o una provocación, o una idiotez, o las dos cosas. ¿Dónde se puede acudir para denunciar ésto?.

 

La idiocia- deficiencia muy profunda de las facultades mentales- inhabilita a quien la padece para obligar a nadie, es decir, produce la incapacidad absoluta, y, por lo tanto, tiene que haber un mecanismo legal para destituir a los magistrados que la sufren.

 

Aunque hay muchos locos sueltos, seguro que todavía quedan unos cuantos millones de europeos que pedirían gustosa y educadamente que no se malgaste tiempo y dinero en disparates ridículos. Hay muchos problemas de daños morales y materiales evidentes, muchas cuestiones serias que resolver, muchas sentencias que dictar en plazos razonables, para que unos funcionarios se dediquen a semejantes dislates. Esto es parecido a pedir el certificado de defunción de Franco.

 

Se comprende que la ingenuidad de los fieles caiga en la trampa y quiera discutir lo que sea, se comprende porque las tonterías irritan, pero las reacciones no deben ponerse a la altura de los errores manifiestos y evidentes.

 

Europa está liquidada. Cualquiera entiende que hay que negarse a citar a San Juan Evangelista- “vino a los suyos,,,”- para defender el Cristianismo a estas alturas de la Historia.