06/11/09

VALOR Y DESCARO-

 

El valor –entereza de ánimo para cumplir los deberes de ciudadanía, sin arredrarse por amenazas, peligros y vejámenes – es una virtud, mientras que el descaro – desvergüenza, atrevimiento, insolencia y falta de respeto – es un defecto. El valor puede coincidir con el descaro, pero no pueden confundirse.

 

Por ejemplo, Rubalcaba tiene mucho descaro y mucho valor, atreviéndose a decir públicamente que viola el secreto de las conversaciones telefónicas de los ciudadanos porque lo hace para su protección, cuando la verdad es que es para espiarles y montarles acusaciones judiciales, como el Gürtel, y escuchar lo que hablan los presuntos con sus abogados en los locutorios de la cárcel.

 

Otro ejemplo, Esperanza Aguirre también tiene mucho valor y mucho descaro, atreviéndose a decir públicamente que es una víctima de las protestas del espiado Cobo, después de dar carpetazo a la investigación de las actividades mafiosas de gentes que dependen ella, todo para conseguir apoderarse de Cajamadrid, y, además, pedir que cuelguen por el cuello hasta que muera a Cobo, políticamente se entiende.

 

La cuestión del descaro radica en que Rubalcaba  espía sin respeto alguno a personas y leyes, y a eso lo llama protección, y Aguirre oculta a los verdaderos culpables de los actos de abordaje, y chilla diciendo que “vienen a por mi”., cuando es ella la que “va a por Rajoy y el Alcalde”.

 

Los que apoyan a Rubalcaba y Esperanza Aguirre se merecen que ellos manden, porque  serán los que más sufran sus propósitos totalitarios, y están listos si creen que se van a beneficiar de ellos. El padrecito Stalin hacía unas purgas tremendas entre sus partidarios, con motivo y sin motivo. Hay que vivir en libertad y respetando la verdad, no en tiranía y mintiendo sin parar.