07/11/09
CAPITÁN: MANDE FIRMES.
Fue impactante y significativo preludio del enorme perjuicio que se causaba al Ejército, a la Monarquía, y a España. Con las cosas fundamentales no se juega, y, por si fuera poco nombrar Ministro de Defensa a Carmen Chacón, se hicieron los viajes a Afganistán, Líbano, y Kósovo, con riesgo de parto, maquillajes y muchachos “volvemos a casa” incluidos.
Parece que nos hemos entregado a las frivolidades de un gobierno sin sentido de la responsabilidad. No hay derecho a que cuarenta y tantos millones de españoles contemplen pasmados el espectáculo de los piratas somalíes en el Índico. Ya se sabe que lo importante es afanar todo lo que se pueda, pero rendirse tendrá consecuencias graves a la fuerza. “La madre en otro tiempo fecunda en capitanes, - madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes...(Antonio Machado), y dicen que, cuando a Hernán Cortés le llegó la noticia del apresamiento de Francisco Pizarro, viró en redondo las naves, a miles de kilómetros de distancia, para acudir en su ayuda, porque la vergüenza de la cobardía de abandonarlo le resultaba intolerable.
Un clásico, refiriendo la Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta, afirmaba con sagacidad que la derrota de aquélla se debió a que los ciudadanos, al contratar mercenarios, renunciaron al patriotismo de sus hoplitas. Para tener patria, hay que hacer sacrificios.
El secuestro y las amenazas de muerte son problemas que requieren soluciones compartidas, enérgicas y definitivas. Desde luego si tocan un pelo de los secuestrados hay que castigar a los piratas con la mayor dureza, cueste lo que cueste, y, si nuestros socios de la OTAN nos dejan en la estacada, habrá que disolver la sociedad.
¿Quién puede hoy legítimamente exigir que España no se rinda ante unos piratas de Somalia?.
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